Has decidido no vacunar: riesgos reales que asumes en 2026 (i)
- JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
- hace 9 minutos
- 5 Min. de lectura
No tienes tiempo, te lo resumo:
Las enfermedades prevenibles no han desaparecido, están reemergiendo en Europa y España.
Antes de las vacunas causaban cientos de miles de casos al año y muertes infantiles reales.
Cuando baja la cobertura vacunal, aumentan los susceptibles y reaparecen los brotes.
No vacunar no es una decisión neutra: implica asumir un riesgo mayor de enfermedad grave.
La pregunta no es si puede pasar.
Es:¿y si te toca a ti?

Este texto parte de una realidad sencilla: has decidido no vacunar a tu hijo. No voy a preguntarte por qué. No voy a discutir tus motivos. No voy a intentar convencerte.
Pero sí voy a hacer algo que forma parte de mi trabajo como pediatra:👉 explicarte, con datos y sin dramatismos, a qué te expones hoy con esa decisión.
Porque en 2026, no vacunar no ocurre en el vacío.
El contexto no es neutral (aunque lo parezca)
Durante años, muchas familias tomaron decisiones confiando en una sensación implícita de seguridad:“Estas enfermedades ya no existen”.
No era del todo cierto.Simplemente dejaron de verse.
Y dejaron de verse porque la mayoría de los niños estaban protegidos.
Hoy ese equilibrio empieza a romperse:
las coberturas vacunales han bajado en determinados grupos,
la movilidad internacional es constante,
y las enfermedades prevenibles están circulando otra vez.
Cuando estas tres cosas coinciden, el riesgo deja de ser teórico.
Antes de las vacunas: cuando los números eran la normalidad.
A veces se habla del sarampión, la tos ferina o la meningitis como si fueran problemas modernos o exagerados. No lo son. Son enfermedades antiguas, bien conocidas por la pediatría precisamente porque causaban mucha enfermedad.
Sarampión (España, años 80)
Antes de la vacunación sistemática:
En 1986, España notificó 220.109 casos de sarampión en un solo año.
En los años cercanos, las cifras habituales eran de cientos de miles de casos anuales.
El sarampión era una causa frecuente de hospitalización pediátrica.
Se registraban decenas de muertes infantiles cada año y numerosas complicaciones neurológicas y respiratorias.
Con la vacunación sistemática (finales de los 70 y años 80), los casos cayeron de forma drástica:de cientos de miles a cientos, y durante años a decenas.
El virus no cambió.Cambió el número de niños susceptibles.
Tos ferina (España, años 70–80)
La tos ferina nunca fue una infección leve a escala poblacional.
Antes de la vacunación universal:
En los años 70 y primeros 80, España notificaba entre 70.000 y 100.000 casos anuales.
Era una causa habitual de hospitalización pediátrica, especialmente en lactantes.
La mortalidad infantil por tos ferina era real, concentrada en menores de un año.
Con la vacunación sistemática:
los casos cayeron de decenas de miles a cientos,
y la enfermedad dejó de formar parte del día a día clínico.
No porque la bacteria desapareciera,sino porque dejaron de existir grandes bolsas de población vulnerable.
Meningitis bacteriana (antes de las vacunas)
La meningitis bacteriana tampoco es una enfermedad nueva.
Antes de la vacunación frente a Haemophilus influenzae tipo b (Hib), neumococo y meningococo:
la meningitis Hib era una causa principal de meningitis en menores de 5 años,
con incidencias descritas de 20–60 casos por 100.000 niños,
y una carga relevante de mortalidad y secuelas neurológicas.
La introducción de las vacunas redujo drásticamente estos casos. No eliminó la enfermedad, pero la hizo mucho menos frecuente.
Lo que ocurre hoy no es nuevo: es un retroceso
Cuando hoy reaparecen brotes de sarampión o tos ferina, no estamos ante enfermedades emergentes.Estamos ante enfermedades re-emergentes.
Los números actuales son mucho menores que los de los años 80, sí.Pero el patrón es el mismo:
👉 cuando aumenta el número de personas susceptibles, la enfermedad vuelve.
La diferencia es clave:
entonces no había alternativa,
hoy sí la hay.

Sarampión hoy: el ejemplo más claro
En 2024, la Región Europea de la OMS notificó más de 127.000 casos de sarampión, la cifra más alta en más de 25 años.Más del 40 % afectó a menores de 5 años y más de la mitad requirió hospitalización.
En España:
>200 casos en 2024,
≈400 casos en 2025,
pérdida del estatus de eliminación.
En un niño no vacunado:
más del 90 % enferma tras la exposición,
1–3 de cada 1.000 desarrolla encefalitis,
≈1 de cada 1.000 fallece.
No es historia. Es presente.
Tos ferina hoy: la enfermedad que nunca se fue
Entre 2023 y 2024, en España se notificaron:
casi 29.000 casos,
más de 900 hospitalizaciones,
12 fallecimientos, sobre todo en lactantes.
En Europa, las cifras superaron los 25.000 casos en 2023 y los 32.000 solo en el primer trimestre de 2024.
En bebés pequeños, la tos ferina:
no siempre provoca tos,
causa apneas, cianosis y pausas respiratorias,
y con frecuencia requiere ingreso en UCI.
Muchos contagios proceden del entorno cercano. De casa.
Meningitis hoy: baja frecuencia, impacto máximo
La meningitis bacteriana es poco frecuente, pero no ha desaparecido.
Cuando aparece:
progresa en horas,
tiene una mortalidad aproximada del 5–10 %,
y deja secuelas graves en ≈1 de cada 5 supervivientes.
No da margen para “esperar y ver”.
Guardería, colegio y viajes: más exposición, no más control
La guardería y el colegio:
aumentan los contactos,
aumentan la circulación de patógenos,
aumentan la probabilidad de exposición.
Viajar hace lo mismo.
En Estados Unidos:
>2.200 casos de sarampión en 2025,
>700 casos en las primeras semanas de 2026.
El virus no sabe dónde estás ni por qué viajas.
No vacunar no es solo “no hacer algo”.Es aceptar activamente un escenario de mayor riesgo.
Aceptar que:
tu hijo tiene más probabilidades de enfermar,
de hacerlo con más gravedad,
y de convertirse, sin quererlo, en un eslabón de transmisión.
No es una crítica. Es una consecuencia.
La diferencia entre haberlo leído… y haberlo visto
Aquí me permito una nota personal. No para dar lecciones, sino para poner contexto clínico real.
Yo he visto niños con sarampión.He visto cómo empeoran.He visto complicaciones graves.Y he derivado a UCI a niños con sarampión.
Los residentes a los que he formado no. No porque no sepan medicina, sino porque no les ha tocado vivirlo.
Y si hoy faltan pediatras —como ocurre en muchos territorios—,los médicos de familia que atienden urgencias infantiles, menos aún.
Esto no es una crítica a los profesionales. Es una consecuencia de algo que durante años funcionó tan bien que nos hizo olvidar lo peligroso que era.
El sarampión dejó de verse no porque fuera leve,sino porque no llegaba a ocurrir.
Cuando vuelve, vuelve a un sistema donde:
muchos profesionales no lo han visto nunca,
no lo reconocen de entrada,
y no tienen interiorizada su gravedad.
Eso no hace a la enfermedad menos peligrosa.
Para terminar
Este texto no pretende que cambies de opinión.Pretende algo más básico:
👉 que sepas exactamente qué riesgos estás aceptando hoy.
En la siguiente entrada hablaremos de otra cosa distinta:los riesgos reales de las vacunas y cómo se vigilan.
Pero esa es otra conversación.
Y ahora la pregunta incómoda, la que casi nadie quiere hacerse:
¿Y si te toca a ti?¿Y si le toca a tu hijo?Piénsalo.