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FIGURAS OCULTAS (EN NUESTROS HIJOS)

  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

TL;DR (Demasiado Largo para leer, te lo resumo)

  • Cada niño guarda un mundo invisible en construcción.

    Ser “el primero” —en una familia, en una historia, en una forma de criar— duele, pero abre caminos.

    La tecnología entretiene, pero no crea vínculo: eso solo nace de la presencia.

    Acompañemos sin prisa lo que aún no se ve.

  • Conclusión: Lo invisible no es vacío. Está en construcción. Acompaña sin prisa.Cada niño lleva dentro un mundo que aún no sabe mostrar.

  • Ver Figuras Ocultas me recordó que todos tenemos “figuras ocultas”: talentos, sensibilidades y caminos propios.

  • Fui el primero médico de mi familia; mi hermano, el primero comprometido con la teología de la liberación. Ser pionero siempre duele un poco.

  • En la crianza, también hay padres que son “los primeros”: en pedir perdón, en cambiar, en romper patrones.

  • En una sociedad de pantallas e IA, recordemos que la tecnología no siente, pero los niños sí. El vínculo necesita historia.

  • Algunos pioneros españoles: Margarita Salas, Emilia Pardo Bazán, Pedro Duque, Clara Campoamor y Severo Ochoa.

  • Pregunta final: ¿Y tú? ¿Fuiste el primero en algo?

  • Conclusión: Lo invisible no es vacío. Está en construcción. Acompaña sin prisa.


Hace unos días, Leo, un niño de 4 años llega a consulta porque “no habla tanto como los demás” y “parece distraído”.

Mientras sus padres hablan conmigo, él está en el suelo, moviendo tres coches de juguete en silencio, casi sin mirarme.

A simple vista, parece que “no está haciendo nada”.

De mientras lo observo y me doy cuenta de que:

• coloca los coches por colores,

• los ordena según el tamaño,

• repite un patrón que solo él conoce,

• y cuando uno se cae, lo recoloca con una precisión sorprendente.

No está desconectado.

Está pensando.

Está ensamblando su mundo interno.

Está construyendo una figura oculta que aún no sabe mostrar.

Sus padres ven silencio.

Yo, observo el proceso


Y él, sin saberlo, está siendo “el primero” en algo dentro de su propia historia.Todavía lo pienso cada vez que entra en consulta un bebé o un niño pequeño desconsolado, con ese llanto que no entiende de relojes ni de protocolos:¿qué mundo invisible habrá dentro de él que aún no sabe mostrar?¿Qué figura oculta está intentando asomarse y todavía no encuentra la forma?

Hace unos días volví a ver Figuras Ocultas, y la película me removió más de lo que esperaba. No por la NASA, ni por los cohetes, ni por las matemáticas imposibles. Me removió por esa idea central: la de todas las personas brillantes, discretas, silenciosas, que existen detrás de lo visible.Los talentos escondidos.Las capacidades que nadie mira.Las voces que nadie pregunta.

Y pensé en nuestros hijos. En la cantidad de “figuras ocultas” que viven dentro de ellos.

Mi propia historia: los primeros

Hubo un momento en la película –uno pequeñito, casi un susurro– en el que un personaje dice algo sobre “ser el primero en hacer algo”.Y me acordé de hechos en mi memoria familiar.

En mi familia, yo fui el primero en ser médico. Y mi hermano, el primero en ser sacerdote profundamente comprometido con la Teología de la Liberación. Ambos caminos improbables, radicalmente distintos, pero unidos por una misma raíz: alguien, alguna vez, tuvo que empezar.

Ser el primero duele.Ser el primero incomoda.Ser el primero implica empujar una puerta que estaba cerrada, y asumir que quizá se cierre de golpe detrás de ti.


Por eso pienso en los niños.En cuántos primeros viven dentro de ellos sin que lo sepamos todavía:

  • El primer músico de la familia.

  • La primera científica.

  • El primer niño que piense diferente al resto (sí, como Edward de Bono).

  • El primero en cuestionar lo que siempre se dio por hecho.

  • El primero en no encajar… porque está destinado a construir nuevas formas de encajar.

  • El primero en romper una cadena.

  • El primero en abrir una vía.

En España también tuvimos primeros que cambiaron cosas:Clara Campoamor, primera en defender con éxito el voto femenino.Severo Ochoa, pionero en biomedicina.Juan de la Cierva, creador del autogiro.Montse Tomé, primera mujer al frente de la Selección Española de Fútbol.Pedro Duque, primer astronauta español.Todos empezaron siendo niños. Con un mundo dentro.

Lo invisible no es vacío

Pero vivimos en una sociedad que confunde “lo invisible” con “lo que no existe”.Si tu hijo no habla aún, si no muestra interés en algo, si parece tímido, si va a su ritmo, si se distrae, si se engancha a la tablet más de lo que te gustaría… enseguida aparece la ansiedad:“¿Qué le pasa? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Será un problema?”

Y, mientras tanto, esa figura oculta dentro de él sigue ensamblando su propio rompecabezas.Silenciosamente.Sin prisa.Sin manual de instrucciones.

A veces confundimos “no lo veo” con “no lo tiene”.Y no.Lo invisible no es vacío. Es algo que está tomando forma.

La tentación de las pantallas y la ilusión de la IA

Vivimos rodeados de estímulos que ofrecen respuestas inmediatas.Tabletas.Vídeos.Chatbots.IA que contesta, entretiene, simula emoción.

Pero aquí viene la verdad incómoda: la IA no tiene emoción. No siente. No recuerda tu olor. No repara grietas internas. No construye historia contigo.

Y para que haya vínculo, es imprescindible una historia: la personal (padres e hijos) y la general (lo que como sociedad decidimos transmitir).

Si dejamos que las pantallas ocupen el espacio de la presencia,si permitimos que la tecnología se convierta en atajo emocional,corremos el riesgo de criar niños con respuestas rápidas,pero vínculos lentos.Niños saturados de contenido,pero con poca biografía compartida.

Los niños llevan mundos que aún no saben mostrar

En consulta lo veo cada día.Niños que parecen distraídos, pero están analizando.Niños que parecen lentos, pero están afinando.Niños que parecen “normales”, pero esconden genialidad.Niños que parecen difíciles, pero son profundos.

Los adultos queremos ver el resultado.Los niños están viviendo el proceso.


Y ahora te pregunto a ti, madre, padre, acompañante de esta época acelerada:

¿Tú también fuiste el primero en algo?

Aunque fuera pequeño.Aunque fuera en tu casa.¿Cambiaste una forma de criar?¿Fuiste diferente?¿Probaste una estrategia nueva?¿Tomaste una decisión que nadie antes se atrevió a tomar?

¿Te dolió?¿Te sentiste solo?¿Te miraron raro?

Tal vez eso que viviste tú es lo que está viviendo tu hijo por dentro.Tal vez también está siendo “el primero”.Tal vez su figura oculta está llamando a la puerta.


Nuestros hijos no necesitan que adivinemos quién serán.Solo necesitan que no les cerremos el camino.

Acompañemos su ritmo.Protejamos su mundo interno.Honremos lo invisible.Demos tiempo, calma, mirada.

Porque, como en la película, la historia siempre acaba reconociendo a las figuras ocultas.Pero alguien tiene que creer en ellas antes de que aparezcan.

Ese alguien somos nosotros.

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