Fiebre infantil: dosis seguras de antitérmicos y signos de alarma
- JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
- 9 ene
- 4 Min. de lectura
No tienes tiempo: Te lo resumo
La fiebre no es una enfermedad, es una respuesta normal del cuerpo.
No siempre hay que bajarla: si el niño está activo y responde, puede no necesitar medicación.
Los antitérmicos se dosifican por peso, no por edad.
Paracetamol, ibuprofeno y metamizol son seguros si se usan correctamente.
No alternar antitérmicos si no es necesario: aumenta el riesgo de errores.
No dar medicación “por si acaso”.
Lo importante no es el número del termómetro, sino cómo está el niño.
Guarda la infografía para consultar las dosis con tranquilidad.
Ante signos de alarma o dudas, consulta con tu pediatra.

La fiebre sigue siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría. Y, paradójicamente, uno de los síntomas más temidos, a pesar de ser —en la mayoría de los casos— un mecanismo normal y útil del organismo.
Porque la asociamos a peligro
Durante generaciones se ha transmitido la idea de que la fiebre “quema el cerebro”, “provoca convulsiones” o “se descontrola”. Ese relato cultural pesa más que la evidencia científica. Cuando sube el termómetro, se activa la alarma.
Porque es visible y medible
Un niño puede estar razonablemente bien y, aun así, marcar 39 °C. El número impresiona. La fiebre se ve, se mide, se cuantifica. Y lo cuantificable inquieta más que lo subjetivo, aunque el estado general sea bueno.
Porque nos hace sentir pérdida de control
La fiebre irrumpe, altera rutinas, noches y planes. A los padres les confronta con una sensación muy humana: “algo le pasa y no sé cómo detenerlo”. Esa impotencia genera ansiedad.
Porque confundimos fiebre con gravedad
No es lo mismo tener fiebre que estar grave. La fiebre es un síntoma, no un diagnóstico. Lo que orienta la gravedad es el estado general del niño, su comportamiento, su hidratación, su respiración, su respuesta al entorno.Un niño con 38,5 °C que juega y responde suele preocupar menos que uno con 37,5 °C decaído y apático.
Porque tememos las convulsiones febriles
Las convulsiones febriles asustan —y mucho—, pero conviene recordarlo con claridad:
Son frecuentes,
benignas en la mayoría de los casos,
no dependen de lo alta que esté la fiebre, sino de la rapidez con la que sube,
y no dejan secuelas neurológicas.
Porque queremos “bajarla ya”
Existe la idea de que la fiebre hay que eliminarla a toda costa. Sin embargo, la fiebre ayuda al sistema inmunitario a combatir infecciones. El objetivo del antitérmico no es normalizar el número, sino mejorar el confort del niño.
Entonces, ¿a qué debemos prestar atención?
Más que al termómetro, a estas señales:
Estado general (¿juega, responde, interacciona?)
Respiración (¿rápida, con esfuerzo?)
Hidratación (¿orina, acepta líquidos?)
Coloración de la piel
Dolor intenso, rigidez de cuello, petequias
Fiebre en menores de 3 meses
💊 Antitérmicos en pediatría: lo importante es la dosis correcta
Paracetamol, ibuprofeno y metamizol son medicamentos seguros y eficaces en pediatría cuando se usan bien. La clave es siempre la misma:
👉 La dosis se calcula por peso, no por edad.
Aquí es donde aparecen muchos errores, sobre todo cuando:
El niño ha ganado peso y se mantiene una dosis antigua.
Se cambia de presentación (más concentrada).
Se alternan medicamentos sin necesidad.
Por eso hemos preparado esta infografía clara y visual, con dosis orientativas por peso, para que puedas:
Entender cómo se calculan
Evitar errores frecuentes
Usarla como referencia en casa
🚫 ¿Por qué no alternar paracetamol e ibuprofeno “por sistema”?
Es una pregunta muy habitual. La respuesta corta es: no aporta beneficios y sí aumenta riesgos.
Alternar antitérmicos:
No mejora la evolución de la enfermedad.
No previene complicaciones.
Aumenta el riesgo de errores de dosificación (dos fármacos, dos horarios, dos concentraciones).
Puede enmascarar síntomas que ayudan a valorar cómo evoluciona el niño.
👉 La alternancia solo se valora en situaciones muy concretas y siempre con indicación profesional.
🚫 No dar antitérmicos “por si acaso”
Dar medicación sin que el niño esté incómodo puede:
Ocultar signos importantes.
Aumentar efectos adversos.
Reforzar la idea errónea de que la fiebre es peligrosa en sí misma (y no lo es).
💡 Los antitérmicos no son preventivos.Se usan cuando el niño lo necesita, no para adelantarse a la fiebre.
🚨 Cuándo sí hay que consultar: signos de alarma
Aunque la fiebre suele ser benigna, hay situaciones en las que sí conviene consultar.En la infografía encontrarás los signos de alarma más importantes, entre ellos:
Mal estado general
Dificultad respiratoria
Deshidratación
Convulsiones
Manchas en la piel que no desaparecen al presionar
Fiebre en menores de 3 meses
📌 No memorices todo: guarda la infografía y revísala con calma cuando lo necesites.
La fiebre da miedo porque toca fibras profundas: protección, incertidumbre y responsabilidad. Pero entendida y observada con criterio, deja de ser un enemigo para convertirse en lo que casi siempre es: una aliada que nos avisa de que el cuerpo está haciendo su trabajo.



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