“Doctor, ¿no existe nada para que no coja resfriados?”
- JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
- 29 dic 2025
- 4 Min. de lectura

No tienes tiempo: Te lo resumo
❌ No existen antivirales naturales que prevengan los resfriados infantiles.
❌ La mayoría de jarabes “para subir defensas” prometen más de lo que cumplen.
❌ El Hypericum no ha demostrado prevenir infecciones respiratorias en niños.
🧠 Los niños pequeños pueden tener 6–8 resfriados al año y seguir siendo niños sanos.
🟢 Lo que más protege: sueño, alimentación, evitar humo, higiene y vacunas al día.
🟡 En niños con infecciones recurrentes, algunos inmunomoduladores (lisados bacterianos, probióticos bien elegidos) pueden ayudar a pasar mejor el invierno.
⏳ Muchas veces, el tiempo también es tratamiento.
❤️ Y una frase para recordar:
“Su hijo no está enfermo. Está creciendo.”
La pregunta aparece cada invierno.A veces en voz baja. A veces con enfado. A veces con cansancio acumulado.Detrás suele haber noches mal dormidas, mocos interminables, faltas al colegio… y padres que sienten que algo están haciendo mal.
Y casi siempre viene acompañada de otra:
“¿Y algo natural? ¿Un jarabe para subir las defensas?”
La oferta es enorme: jarabes “para las defensas”, productos naturales, suplementos, promesas de subir el sistema inmune o de “bajar la carga viral”.Y, sin embargo, la sensación es siempre la misma: el niño vuelve a resfriarse.
Este artículo no busca vender soluciones mágicas ni señalar a nadie.Busca poner orden, explicar qué dice realmente la ciencia, diferenciar lo que no funciona, lo que puede ayudar en casos concretos y, sobre todo, devolver algo que a veces se pierde en la consulta: tranquilidad.
Porque no todo resfriado es un problema.Y no todo invierno necesita un frasco.
1. Antivirales “naturales” y estimulantes inmunitarios: pongamos orden
Empecemos por lo esencial:
👉 No existen antivirales naturales capaces de prevenir los resfriados comunes en niños. Ni plantas, ni jarabes, ni vitaminas, ni suplementos “para las defensas” han demostrado evitar que los niños cojan catarros de forma consistente.
Esto incluye muchos productos muy presentes en farmacia, que se presentan como:
“refuerzos inmunitarios”,
“escudos frente a los virus”,
“defensas naturales”.
El problema no es que sean naturales. El problema es que prometen algo que la ciencia no ha confirmado.
2. Los clásicos de siempre: ¿qué sabemos realmente?
Vitamina C
No previene resfriados en población general.Puede, como mucho, acortar ligeramente la duración de los síntomas.
Zinc
No ha demostrado utilidad como prevención mantenida y puede producir efectos secundarios (náuseas, mal sabor, molestias digestivas).
Equinácea, saúco y otros extractos vegetales
Resultados muy variables, dependientes del preparado, sin evidencia sólida para recomendarlos de forma rutinaria.
Pueden tranquilizar al adulto, pero no entrenan el sistema inmune del niño.
Y una sentencia muy honesta:
Si existiera algo que evitara los catarros, lo usaríamos todos.

3. ¿Y el jarabe de Hypericum? ¿No “disminuye la carga viral”?
El Hypericum (hipérico o hierba de San Juan) es una planta con actividad biológica conocida. Algunos preparados se promocionan como capaces de disminuir la carga viral.
El matiz importante es este:
👉 Ese efecto se basa sobre todo en estudios experimentales, no en ensayos clínicos sólidos que demuestren que:
los niños se resfríen menos,
tengan menos infecciones respiratorias,
o eviten los catarros invernales.
Es importante entenderlo así:
Reducir la carga viral en el laboratorio no equivale a prevenir resfriados en la vida real.
En la práctica clínica:
no actúa como un antiviral clínico,
no ha demostrado prevenir infecciones respiratorias,
no sustituye vacunas ni medidas preventivas reales.
Además, no es inocuo:
puede interactuar con otros medicamentos,
actúa sobre enzimas hepáticas,
y no debería usarse de forma prolongada o sistemática en niños sin indicación clara.
4. Entonces… ¿por qué mi hijo se resfría tanto?
Aquí suele cambiar la mirada.
Que un niño tenga muchos resfriados no significa que tenga las defensas bajas.
En los primeros años de vida, el sistema inmunitario:
aprende,
se entrena,
madura.
¿Y cómo lo hace?👉 En contacto con virus.
Por eso:
6–8 infecciones respiratorias al año pueden ser normales,
sobre todo si va a guardería,
si tiene hermanos mayores,
o si es su primer o segundo invierno “social”.
No es fragilidad.Es desarrollo.
5. Lo que sí protege de verdad (aunque no se venda en frascos)
Las medidas con mayor impacto real siguen siendo las más sencillas:
Dormir lo suficiente (y bien).
Alimentación variada y suficiente (no perfecta).
Evitar el humo del tabaco.
Lavado de manos.
Ventilación de espacios.
Vacunas del calendario al día.
No suenan espectaculares.Pero protegen más que cualquier jarabe.
6. Inmunomoduladores infantiles: ¿qué son y cuándo tienen sentido?
Aquí entramos en terreno distinto.
Los inmunomoduladores:
no evitan el contacto con virus,
no impiden que el niño se resfríe,
pero pueden ayudar a que enferme menos veces y de forma más leve.
Los más utilizados
Lisados bacterianos
Fragmentos inactivados de bacterias respiratorias frecuentes.
Pueden:
reducir el número de infecciones al año,
disminuir la intensidad de los episodios,
reducir complicaciones y uso de antibióticos.
La evidencia es mayor en:
niños pequeños,
con infecciones respiratorias recurrentes,
especialmente si acuden a guardería.
👉 No están indicados en todos los niños.
Probióticos específicos
Algunas cepas concretas pueden:
modular la respuesta inmune,
reducir la recurrencia de infecciones respiratorias.
Clave importante:
No todos los probióticos sirven para lo mismo.
7. Corregir déficits: a veces lo más eficaz
Antes de “estimular” defensas, conviene comprobar si hay frenos reales:
déficit de hierro,
déficit de vitamina D,
malnutrición,
falta de sueño.
👉 Aquí sí hay beneficio claro cuando el déficit existe.
8. ¿Cuándo NO hace falta hacer nada?
Esto es tan importante como saber cuándo sí.
❌ Niño sano con 2–4 catarros al año
❌ Uso “por si acaso” cada invierno
❌ Sustituir vacunas o hábitos saludables
❌ Medicalizar procesos normales
A veces, esperar también es tratamiento.
9.Una frase para tranquilizaros...
“Tu hijo no está enfermo. Está creciendo.”
Cuando se entiende esto:
baja la ansiedad,
desaparece la culpa,
se evitan tratamientos innecesarios.
10. Para llevarse a casa
No existen antivirales naturales que prevengan los resfriados.
La mayoría de jarabes “para las defensas” prometen más de lo que cumplen.
El Hypericum no ha demostrado prevenir infecciones respiratorias.
Los catarros forman parte del entrenamiento del sistema inmune.
En algunos niños concretos, los inmunomoduladores pueden ayudar.
Y muchas veces, la mejor medicina es una buena explicación.
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