Ser el más bajito no es el problema: el error está en COMPARAR
- JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
- 19 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Crecimiento puberal, hormonas y por qué la velocidad de crecimiento importa más que los centímetros
No tienes tiempo, te lo resumo
Ser el más bajito de clase no predice la talla final.
En la infancia, lo normal es crecer 5–6 cm al año;crecer ≥ 4 cm/año es un buen dato de tranquilidad clínica.

El gran crecimiento no ocurre en primaria, ocurre en la pubertad.
El estirón depende de las hormonas, no de comer más ni de compararse.
La pubertad no empieza a la misma edad en todos los niños.
Muchos niños bajitos solo tienen un retraso constitucional: crecen más tarde, pero crecen.
Preocupa más la velocidad de crecimiento baja mantenida o la pérdida de percentiles que la talla aislada.
Comparar niños genera ansiedad; observar trayectorias ayuda a acompañar mejor.
Jordá y la pregunta que nadie quiere hacer en voz alta
Jordá tiene 10 años.En la foto de clase siempre aparece en primera fila. No porque quiera, sino porque es el más bajito. Él ya lo sabe. Y sus padres también.
En casa no se habla mucho del tema, pero está ahí. En los comentarios al salir del colegio, en las comparaciones inevitables con los compañeros, en las frases que se dicen sin mala intención:“Es que es pequeño…”“Ya crecerá.”“¿Y si no?”
Porque esa es la pregunta que nadie quiere formular del todo, pero que acaba apareciendo en algún momento:
¿Y si no da el estirón?
Los padres miran las curvas. Miden. Vuelven a medir. Comparan con el primo, con el vecino, con “el hijo de”. Y el niño, mientras tanto, empieza a sacar sus propias conclusiones: que va tarde, que algo falla, que quizá se quedará así.
Pero para entender qué está pasando con Jordá —y con tantos niños como él— hay que cambiar el foco.
Cuando un niño de entre 9 y 11 años es bajito, la preocupación de los padres suele ir por dos caminos muy claros.El primero: ¿está creciendo bien?El segundo, más silencioso pero más angustioso: ¿y si no da el estirón?
Para responder a ambas preguntas hay que entender una idea que lo cambia todo:
El gran crecimiento no depende de la infancia.Depende de la pubertad.
Y la pubertad es, sobre todo, un proceso hormonal, no una carrera entre compañeros.
Antes de la pubertad: crecer despacio también es crecer bien
Desde los 4–5 años hasta que se inicia la pubertad, el crecimiento infantil es lento, progresivo y bastante estable. No hay grandes acelerones, porque el “motor hormonal” aún no se ha encendido.
En esta etapa, lo habitual es:
Un crecimiento de 5–6 cm al año de forma sostenida.
Diferencias de altura cada vez más visibles entre niños de la misma clase.
Mucha comparación… y mucha preocupación innecesaria.
Aquí es donde conviene aclarar algo fundamental:
👉 Mientras un niño crezca al menos 4–5 cm al año,y mantenga su trayectoria en las curvas,está creciendo correctamente, aunque sea el más bajito del grupo.
La talla aislada importa poco. La velocidad de crecimiento lo es casi todo.
¿Cuántos centímetros se crece según la edad?
Para poner números que ayuden a entender el proceso:
Primer año de vida: ~25 cm
Segundo año: ~10–12 cm
De los 3–4 años hasta la pubertad:👉 5–6 cm/año (crecimiento estable)
En este periodo, una velocidad inferior a 4 cm/año, mantenida en el tiempo,sí es un dato que merece ser valorado con más atención.

El inicio de la pubertad: cuando se enciende el motor
El verdadero punto de inflexión llega con la pubertad, cuando se activa el eje hipotálamo – hipófisis – gónadas.
Esto provoca la liberación de:
Hormona de crecimiento (GH)
IGF-1
Hormonas sexuales (testosterona o estrógenos)
Y entonces ocurre lo que muchos padres esperan durante años:
El crecimiento se acelera.
Aparece el estirón puberal.
Los cambios corporales se hacen visibles.
Durante esta fase:
Inicio puberal: 6–8 cm/año
Pico del estirón:
Niños: hasta 9–10 cm/año
Niñas: hasta 8–9 cm/año
Por eso conviene decirlo claro:
👉 Sin pubertad activa, no hay gran crecimiento,aunque el niño coma bien o “lo esté haciendo todo bien”.
No todos empiezan a la vez (y eso confunde mucho)
Uno de los mayores errores de interpretación es pensar que todos los niños deberían crecer al mismo tiempo.
La realidad es que:
Algunos inician la pubertad a los 9–10 años.
Otros lo hacen a los 12–13.
Ambos pueden estar dentro de la normalidad.
El que empieza antes parece “alto”.El que empieza después parece “rezagado”.
Pero muchas veces no va retrasado:👉 simplemente va a su ritmo.
Retraso constitucional: crecer más tarde, no crecer menos
El llamado retraso constitucional del crecimiento y la pubertad es una variante normal, muy frecuente, sobre todo en varones.
Suele presentarse así:
Niño bajito durante primaria.
Historia familiar de “yo también fui el último en crecer”.
Pubertad más tardía.
Estirón puberal más tardío… pero completo.
Estos niños sí crecen.Solo lo hacen más tarde.
¿Cuándo sí conviene estudiar?
Más allá de la comparación, hay datos que sí justifican una valoración más detallada:
Velocidad de crecimiento < 4 cm/año, mantenida.
Pérdida progresiva de percentiles.
Ausencia de signos puberales cuando ya deberían aparecer.
Discordancia clara con la talla genética familiar.
Enfermedad crónica, problemas nutriccionales o estrés mantenido.
En estos casos se puede valorar:
Edad ósea.
Perfil hormonal, si procede.
Siempre dentro de un contexto clínico global.
Mensaje final para los padres
El crecimiento no es una carrera de velocidad. Es una prueba de fondo regulada por hormonas.
Mientras un niño:
Crezca al menos 4–5 cm al año,
Mantenga su trayectoria,
Y el contexto clínico sea normal,
👉 va bien, aunque hoy sea el más bajito de la clase.
Acompañar también es saber no adelantar miedos que aún no tocan.
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