Mi hijo trae las piernas de serie defectuosa: se le sube la bola, hace pop y no paran quietas
- JOSE ANGEL BILBAO SUSTACHA
- 18 nov
- 4 Min. de lectura

No tienes tiempo: te lo resumo (por si estás leyendo esto mientras tu hijo hace otro cloc)
Los niños tienen dolores raros, sensaciones teatrales y ruidos corporales que suelen ser totalmente benignos.
Dolores de crecimiento, calambres, pinchazos, plantas que pican, hormigueos y clics articulares → normales.
Piernas inquietas: muy frecuentes. A veces se relacionan con ferritina baja (<30) incluso sin anemia.
Preocupa solo si hay cojera, inflamación, fiebre, dolor localizado o empeoramiento continuo.
El 99% es el cuerpo infantil haciendo lo que mejor sabe hacer: aprender a ser cuerpo.
“Me duele… por dentro”
Dolores de crecimiento y otros misterios musculares de la infancia**
Hay momentos en consulta en los que un niño entra con cara de haber visto la luz—o un monstruo—porque le duele “algo por dentro”, en un punto tan impreciso que ni Google Maps podría localizarlo.Y detrás, su madre o padre: ojeras, preocupación y esa pregunta clásica:
“Doctor… ¿esto es normal?”
Spoiler: casi siempre, sí.
La infancia es un parque de atracciones neuromúsculo-sensorial: clics, clocs, pinchacitos, piernas danzarinas, sensaciones eléctricas y bolas que se “suben” como si los gemelos tuvieran vida propia.
Vamos a traducir ese caos maravilloso.
1. Dolores de crecimiento: el drama nocturno más injustamente famoso
Niños entre 4 y 12 años, piernas que duelen por la tarde o noche, siempre en ambos lados y sin rastro por la mañana.
No son huesos creciendo.No son articulaciones gastadas.No es ningún problema oculto.
Es músculo cansado + sensibilidad infantil + inmadurez sensorial.
Cómo saber que son ellos:
Duelen ambas piernas.
No cojea.
No hay inflamación.
Por la mañana está perfecto.
Masaje + calor → milagros.
Los padres sufren más que los niños.Los pediatras los diagnosticamos a 3 metros de distancia.
2. “Se me ha subido la bola”: calambres con vocación de tragedia
Aparecen sin piedad, siempre de noche, siempre en el gemelo, siempre con grito cinematográfico.
Duelen mucho.Pasan rápido.No significan nada malo.
Un masaje, un poco de calor… y vuelta a la cama.
3. “Me duele por dentro… pero no aquí”: poesía muscular infantil
Cuando un niño dice eso, suele querer decir:“Mi músculo está fatigado, pero mi cerebro aún no sabe describirlo.”
Es el dolor difuso, profundo y típico del músculo infantil.Nada de huesos dañados ni articulaciones enfermas.
4. Descargas raras: “una chispa rápida”
A veces notan:
una chispa,
un golpe interno,
un tic eléctrico.
Son fasciculaciones benignas, microcontracciones normales.Cansancio, emoción, deshidratación leve o tensión acumulada.
Duran un segundo.Y se van como vienen.
5. Hormigueos sin motivo: “se me duerme… pero estoy de pie”
El nervio infantil es reactivo, impulsivo y teatral.Con un roce, una postura rara o un cambio de temperatura ya tienen hormigueo.
Si pasa rápido y sin otros síntomas → normalísimo.
6. Plantas de los pies que pican por dentro
Los pies de los niños tienen una cantidad absurda de receptores nerviosos.Un poco de sudor, compresión, postura o fricción y aparece ese picor eléctrico interno que les hace bailar pogo en mitad del salón.
No es alergia.No es picadura.No es nada malo.
Solo hiperestimulación sensorial.

7. Piernas inquietas: cuando las piernas tienen vida propia
El niño está intentando dormir, pero sus piernas están en modo:
movimiento automático,
busco postura,
masaje ya,
no puedo parar.
Esto es muy habitual y suele ser benigno: energía acumulada, nervios, maduración neurosensorial.
Pero hay un dato clínico clave:
🧲 Ferritina baja: el ‘plot twist’ que nadie ve venir
Muchos niños con piernas inquietas tienen ferritina baja (<30 ng/mL) aunque no tengan anemia.
El hierro es esencial para la dopamina, que regula movimiento y sensaciones.Si falta hierro, aparece:
inquietud nocturna,
sensaciones internas raras,
necesidad de mover las piernas,
dificultad para conciliar el sueño.
Se corrige el hierro → mejoran muchísimo.
Es uno de los secretos mejor guardados de la pediatría práctica.
8. Clics, clocs y pops: el cuerpo infantil también suena
Rodillas que hacen cloc, tobillos que hacen pop, dedos que hacen clic.
¿Por qué?
Burbujas de gas dentro de la articulación.
Tendones que saltan ligeramente.
Hiperlaxitud natural del niño.
Si no duele → es fisiológico.
A veces asusta más al padre que al pediatra.
9. Temblores al estirar, vibraciones y “piernas flojas” tras jugar
Tras columpios, camas elásticas o carreras infinitas, aparece ese temblor efímero de piernas agotadas.
No es debilidad.No es neurológico.Es fatiga normal + reajuste del equilibrio.
10. El cuerpo que habla lo que la emoción no sabe decir
Ansiedad, nervios, emoción, frustración…Los niños lo sienten en los músculos:
tirantez,
dolorcito raro,
tensión,
hipersensibilidad.
No lo inventan.Lo expresan con el cuerpo.
Cuándo preocuparte, de verdad
Solo si ves:
cojera,
dolor localizado exacto,
inflamación,
fiebre,
dolor matutino persistente,
empeoramiento continuo,
caída clara previa,
dolor en cadera o ingle.
Todo lo demás: infancia normal, aunque ruidosa.
El cuerpo de un niño es una orquesta improvisada: clics, clocs, vibraciones, pinchazos, piernas que bailan solas, pies que pican y dolores que se evaporan con el amanecer.A ti te suena a alarma; a ellos les suena a vida.A mí me suena a lo que es: un cuerpo que se está entrenando para ser cuerpo.
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